Nada de imprimir, firmar y escanear. Tu cliente abre el enlace, lo lee y firma con el dedo, sin crearse ninguna cuenta. Y cada contrato lleva un sello SHA-256 que salta en cuanto alguien le cambia una coma.
Sin tarjeta. Sin imprimir, sin escanear, sin instalar nada y sin cuenta para tu cliente.
Cómo funciona
El mismo flujo que usamos en la agencia para cerrar un Sprint sin perseguir a nadie con un PDF.
Redáctalo a tu manera o mete la plantilla de prestación de servicios y cambia los [CAMPOS]. Pones el título y quién firma. Al guardarlo se calcula el sello del texto.
Se te copia solo al crearlo. Lo mandas por WhatsApp, por email o donde te venga bien. Tu cliente lo abre en el móvil sin instalar ni registrar nada.
Escribe su nombre, firma en el recuadro y ya está. Quedan guardados su firma, la fecha, la hora y la IP. A partir de ahí el contrato no se toca.
Qué hace
Cada cosa que ves aquí está en la herramienta hoy. Ni una promesa de más.
Al crear el contrato se calcula el hash del texto. Cambia una palabra y el sello cambia entero. En el momento de firmar se vuelve a comprobar y se guarda junto a la firma.
Tu cliente firma con el dedo en un recuadro. Se guarda la imagen de la firma con el nombre que escribe, no un simple «acepto».
Abre el enlace /c/… y firma. Cero registros, cero apps, cero contraseñas del otro lado.
Un contrato firmado no se puede editar, ni por ti. Antes de firmar sí lo cambias, y el sello se recalcula si tocas el texto.
Reunidos, objeto, plazos, precio, confidencialidad, resolución. Metes la base de un contrato en un clic y cambias lo tuyo.
Borrador cuando lo escribes, enviado en cuanto tu cliente abre el enlace, firmado cuando lo cierra. Todo a la vista en una tabla.
Precios
Un uso es un contrato que creas. Las firmas no gastan usos. Sin permanencia, te vas cuando quieras.
3 contratos al mes · 1 usuario
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Preguntas
No. Abre el enlace en el navegador del móvil, lee el contrato y firma con el dedo. No hay que crear cuenta, ni descargar una app, ni recordar ninguna contraseña.
Es la huella digital del texto del contrato. Un código que sale del contenido: si se cambia una sola coma, el código cambia por completo. Se calcula cuando creas el contrato y se vuelve a comprobar en el instante de la firma, así queda constancia de que lo firmado es justo lo que había escrito.
Es una firma electrónica simple con sello de integridad. Sirve para los acuerdos comerciales del día a día (presupuestos aceptados, prestación de servicios, colaboraciones) y deja rastro: nombre del firmante, fecha, hora, IP y la huella del texto. No sustituye a una firma cualificada con certificado o DNIe si tu caso concreto la exige por ley. Ante un contrato de mucho peso, consúltalo con tu asesor.
No, y esa es la gracia. Cuando alguien firma, el contrato se congela y ya no se edita. Antes de firmar sí puedes retocar lo que quieras; si tocas el cuerpo, el sello se recalcula solo para reflejarlo.
Se lo pasas tú. Al crear el contrato se te copia el enlace al portapapeles, y lo envías por donde ya hablas con tu cliente: WhatsApp, email, Telegram. Un contrato, un firmante, un enlace.